La etiqueta de banda ancha como aliada de claridad
En algunos mercados, reguladores impulsan etiquetas estandarizadas que detallan precio base, cargos, límites de datos y rendimiento típico. Úsalas como punto de partida, no como única verdad. Confirma condiciones locales y pregunta por variaciones horarias. Si la etiqueta carece de algún dato, solicita complementos por escrito. Estas herramientas, junto con tu propio monitoreo, elevan la transparencia y facilitan negociar. Una decisión informada evita trampas de letra pequeña y orienta tu presupuesto hacia valor sostenido, no ilusiones temporales.